Como el ánimo de estas cartas es darte información de calidad, arranco con la sección dedicada a cuando el seguro dice “no”. Te hablará de detalles sin cobertura en las pólizas de seguro de hogar, coches, negocios… y te daré alguna recomendación para intentar no caer en estas pérdidas económicas.
La condensación es una de las exclusiones de todas las aseguradoras.
¿Qué es?
Quizá tu lo identifiques como una mancha de humedad en un techo, o una pared. Pero eso es quedarse muy en la superficie del problema.
La condensación, en física, es cuando un gas pasa a estado líquido.
No vamos a repasar la física del bachiller, no te asustes, es para que podamos conocer la raíz del problema. Porque es este. Física pura.
Ocurre que en determinadas circunstancias, en tu casa, un gas, se convierte en líquido, y esa humedad hace que prolifere la vida. En concreto la de unos hongos.
Esos hongos se hacen perceptibles a la vista en unas manchas negras sobre tu bonita pintura blanca del techo.
¿Por qué sale en casa el moho?
Te hablo de problemas del primer mundo. Hoy las viviendas son como tuppers cerrados sin posibilidad ni de que entre aire. Y dentro tenemos la costumbre de tener nuestras calefacciones a temperatura de las puertas del infierno, o de poner el cocido produciendo vapor tres horas.
Piensa en el tupper, produciendo vapor, y calor dentro. Senicillamente, metiste comida muy caliente. Pero el tupper está en la nevera. Volvamos a la física.
Lo que hace que un gas pase a líquido, es la pérdida de temperatura. Al llegar a la tapa todo ese gas caliente, que suelta la comida al enfriarse, y tocar la tapa que está fría por fuera porque está en la nevera, de repente ya tienes gotas de agua pegadas a la tapa.
Si se lo quieres explicar a tu cuñao, usa esta analogía: Cuando sacas una caña fría, el cristal “suda”. No es que la cerveza se salga del vaso, es que el aire caliente de la terraza se convierte en agua al tocar el cristal frío. De nada.
En casa es lo mismo. La pared está fría por fuera, y por dentro hay una pequeña diferencia de temperatura suficiente para que el aire caliente de convierta en gotas de agua en tu pintura. Y ese es el caldo de cultivo perfecto para que salga el moho típico de la humedad por condensación.
El perito lo va a identificar de un vistazo. Y te dirá con desdén, “eso es condensación, no hay cobertura”. Después vamos a esto.
Qué es ese moho, y como es de malo
El moho que va a salir en casa por condensación, es un hongo. No necesita comer plantas, ni insectos, le va bien comiendo pintura, o la primera capa de pladur. Así que una vez instalado, como cuando tu cuñado viene de visita una par de días, muta, y se hace un verdadero okupa.
Hay mucha gente que cree que es un bicho malo, y podría serlo, pero no siempre. Pero sí hay un moho malo para la salud, el Stachybotrys chartarum.
Este amigo, como todos los hongos lanza esporas para reproducirse, y esas esporas sí son tóxicas para ti.
Cómo reconocer un Stachybotrys chartarum, son manchas negras, o verde muy oscuro, húmedas, y viscosas. No se acaba con ellas con métodos comunes, y si lo vas a intentar tu solo, imprescindible mascarillas, y gafas protectoras. Son malos de verdad. Así que llama a un experto. Para que salga tiene que estar empapado el material más de 48h así que no es fácil. Pero puede ocurrir después de una gran inundación.
Pero la mayoría de veces no son este tipo de hongo, y no es que sea bueno tener vida por las paredes, pero no hay que salir corriendo precintando la casa…
Como se evita la condensación
En una buena gestión de riesgos después de que sabemos que puede ocurrir, es poner los medios para que no ocurra. Más cuando sabemos que el seguro no nos va a ayudar.
Tener la vivienda en un punto optimo de humedad en el aire. Nosotros vivimos bien entre el 40% y el 60% de humedad en el aire. A partir del 60%, quién vive bien son los hongos. Puedes comprar un higrómetro en Temu, Aliexpres, Amazón… o en tu ferretería de confianza por menos de 10€, y controlar la calidad de aire que respiras. Cuando llegues al 60% ¡abre las ventanas!
Ventilar diariamente, regla del 10x3. Diez minutos ventanas abiertas, tres veces al día. A ser posible, ventanas de ambos lados de la casa para que el aire se mueva.
Procurar no tender la ropa dentro de casa, esa humedad que sale de la ropa al secarse va a tu pared. Y si usas secadora, con la ventana abierta!
Separar los muebles de las paredes más de 5 centímetros, para que el aire corra y la humedad no se quede ahí constante.
La campana extractora de la cocina no es solo un adorno. Úsala al cocinar siempre. Pero recuerda estar presente, porque multiplican el tamaño del fuego en un segundo.
¿Siempre es culpa de la falta de ventilación?
No, claro. La otra gran causa es que la fachada no está en buenas condiciones. La fachada se enfría más de lo que debería, y aunque tengamos poca humedad en casa, la diferencia de temperatura es suficiente para que los cristales suden, la pared se moje, etc…
Ante esto, la única solución pasa por el aislamiento SATE, Sistema de Aislamiento Térmico Exterior. Lo habrás visto, ese poliespán de 5 o 6 centimetros que se pone por fuera en las fachadas para mejorar el aislamiento. A eso, le sumas unas buenas ventanas con rotura de puente térmico y habrás evitado el problema.
Todo bien, pero ¿por qué no hay cobertura?
No hay cobertura, porque no es un hecho fortuito, es física, va a ocurrir siempre en determinadas condiciones. No es algo aleatorio, por tanto no es asegurable. Y que tiene una solución fácil aumentar la ventilación, y/o tener la fachada en mejor condiciones. Puro mantenimiento del edificio.
Bueno, ya sabes que esto no tiene solución en tu seguro. Pero si quieres que seamos nosotros quién te digamos que no tiene cobertura, que lo haremos con mucho más amor, puedes contratar nuestras pólizas en nuestro whatsapp de atención 642400220.
Y para terminar el briconsejo de limpieza de moho:
1. El producto: Peróxido de Hidrógeno al 10%
Ignorar la lejía. El agua oxigenada de alta concentración (la venden en tiendas de bricolaje o peluquería técnica) es un fungicida de contacto radical.
Por qué: Al contacto con el hongo, libera oxígeno a lo bestia. Esa “espumita” que sale desintegra la pared celular del moho y, lo más importante, oxida las micotoxinas (el veneno) del Stachybotrys, neutralizándolas.
2. El método: Pulverizar, no frotar
Este es el error que todos cometen.
El consejo: Pulveriza el producto directamente sobre la mancha y deja que “hierva” durante 10-15 minutos. No pases un trapo todavía. Si frotas el moho vivo, liberas las esporas. El objetivo es que el oxígeno las mate “en el sitio”.
3. La retirada: Microfibra y desecho
Una vez que el hongo ha muerto (verás que la mancha se aclara o se vuelve menos viscosa), limpia con un paño de microfibra humedecido también en el producto.
El toque PRO: Ese trapo va directo a la basura en una bolsa cerrada. No se lava en la lavadora, porque las esporas son resistentes y podrías contaminar tu ropa.




