William Stanley Javons murió en agosto de 1882, no por su mala salud de hierro, que le hacía pasar continuas temporadas en balnearios para recuperarse sino ahogado en una de las piscinas de un balneario.
Pero esa no es la paradoja por la que es famoso Jevons, y que conocerás si estudiaste economía. Fue economista y escribió varias obras con teorías que organizarían, o ayudarían a entender, la economía.
"el valor del trabajo debe determinarse a partir del valor del producto y no el valor del producto a partir del valor del trabajo»
Esta cita es el pilar de la Revolución Marginalista y representa un giro de 180 grados respecto a la economía clásica y, específicamente, contradice la teoría marxista que defendía que el valor de un producto depende de su producción. Jevons defiende que el valor de la producción está en la satisfacción del deseo del consumidor.
Jevons un visionario. Fíjate en estos días, en que se firmará un acuerdo con MercoSur, y nuestros agricultores y ganaderos, no se si conocen esta teoría, y temen porque el precio de su trabajo depende del producto que entrega la competencia, y no del valor del producto que ellos hacen.
Como ves nada es blanco o negro.
La paradoja de Jevons, o del efecto rebote
Pero hoy te quería contar sobre la paradoja de Jevons, o del efecto rebote, por la que se recuerda a este economista. El se dio cuenta al analizar los costes de consumo de carbón:
Las máquinas de vapor es el ejemplo clásico de eficiencia que genera más consumo. Originalmente, la máquina de Newcomen era muy ineficiente y costosa, por lo que solo se usaba en unas pocas minas; sin embargo, cuando James Watt mejoró el diseño y logró que consumiera mucho menos carbón, el costo de la energía mecánica cayó drásticamente. Esto no hizo que se gastara menos carbón, sino que permitió que el vapor se extendiera a miles de fábricas, trenes y barcos, disparando la demanda total de carbón a niveles nunca antes vistos. Y hoy estamos intentando aún que desaparezca del todo.
O sea el abaratamiento de una tecnología, paradójicamente, hace que se acabe consumiendo más.
Si lo de la máquina de vapor se te hace lejano, te daré otro ejemplo que estamos empezando a vivir: La energía solar. Hace 20 años tener unos paneles solares en casa era por necesidad, porque no llegaba la luz a esa casa de campo. Con la disminución de los costes de la fabricación de los paneles solares, y baterías, hoy ya compensa su instalación en naves industriales, en comunidades de vecinos… o quitar la plantación de soja, y poner un “huerto” solar. Eso dispara la producción de paneles, y baterías y el litio es el nuevo oro.
El efecto rebote en el seguro.
Hoy los agentes de seguros, tienen en su mano mucha tecnología que hace que el trabajo sea mucho más sencillo que hace 10 años. Se puede ser más productivo. Incluso se trabaja mucho en automático. Sin pensar mucho. Sin duda, este hecho ha provocado que el seguro tenga mucha más capacidad de introducción en la sociedad. Está más al alcance de cualquiera.
También es más fácil para las aseguradoras tener agentes, porque la formación se la dan con tecnología. Sin personas que enseñen nada. Y no aprenden claro. Hoy la mayoría de los 60.000 agentes de seguros no saben casi nada de seguros. Y los nuevos corredores, que pueden haber estudiado con técnicas modernas, sin profesores, tampoco.
Los grises
Claramente esto tiene consecuencias en el resultado del producto. El viernes alguien nos pidió un precio de un seguro de un coche, porque sospechaba que no lo tenía bien hecho. Los datos de la póliza no coincidían con los suyos. ¡Qué perspicaz!
La realidad es que sabía que alguno debería estar mal porque el lo había pedido así, y se ve que no conocía las consecuencias de esos cambios. Y lo peor, es que el corredor que se lo había hecho, tampoco conocería las consecuencias. No debe saber nada (la otra opción es que le engañara sin más, y prefiero no pensar en eso).
Como ejemplo, de ese caso, no solo estaba mal lo que el cliente le había pedido, no estaba bien ni el modelo de coche.
Este acceso a la tecnología para que cualquiera pueda dar un precio de un seguro, me da igual un mal corredor, que un bancario, hace que los errores reboten, y lo que debería minimizarlos, los está multiplicando.
Es una paradoja similar, la tecnología hace que hasta puedas sacar precio tu solo en un comparador, o sea, un “profesional” puede hacerlo con mucha facilidad, tanto que las aseguradoras dejan de preocuparse por explicar cosas sencillas, porque la tecnología se encarga de “hacerlo bien”. La máquina, en teoría, pone los filtros suficientes para que todo vaya bien. Sin embargo, la realidad es que los errores con más tecnología se están multiplicando.
Como siempr: Ojo a quién contratas qué. No solo tiene que tener una instalación informática estupenda, tiene que saber de seguros. Y hoy se accede a la profesión con la mitad de horas de estudio que hace 15 años. Y además ofrecidas en cursos on line. En vez de con profesores que transmitan experiencia.
Cada vez quedamos menos profesores dando formación de seguros y que recordamos como se hacían las cosas sin tecnología. O sea, con la posibilidad de cometer errores, y por tanto, pudiendo prevenirlos.
Así que ¡Ten cuidado ahí fuera!
Ya sabes que si nos necesitas, solo tienes que silbar en el whatsapp de atención 642400220. Y si conoces de dónde viene esa frase “Let's be careful out there/Tengan cuidado ahí fuera”, tienes la suficiente edad para saber de que te hablaba hoy.




