Jueves, 12 de febrero, cafetería histórica del casco antiguo de Fuenlabrada, ahí estoy yo solo, café, tostada de tomate, y recordando porque no voy ahí nunca. El tomate está batido y le ponen ajo y comino. Pero no vengo a hablar de la falta de gusto culinario de la cocinera.
Estaba mirando tranquilamente como la bolsa americana está en rojo, qué cae y por qué, cuando escucho frente a mi una conversión que llama mi atención, hay poca gente, se ve que el ajo en el tomate no gusta para desayunar…
Dos muchachas, vestidas de una forma… indefinida, no parecían profesionales de… de nada realmente… parecían dos amigas que venían del mercadillo. Pero una le daba datos a la otra. Esta otra hacía la traducción de la información a alguien por teléfono.

La información que iba de un lado a otro, eran datos para hacer una póliza de seguro a un negocio, la que daba datos (la rubia, a partir de ahora) le decía a la del teléfono (la morena) “300 metros cuadrados”.
La del teléfono, la morena, dice a su interlocutor “300 m2”, silencio, y devuelve la información a la rubia “300.000€”, la rubia tomando un sorbo de café niega con la cabeza, y dice “quiere 200.000”. Rubia: “espera no, pon 200.000… sí, ya… sí ya le hemos dicho que hay infraseguro y tal… está avisado… tu pon 200.000”.
Rubia muerde su tostada de ajo con cara de vaca que mira al tren, verás que aliento, yo ya dejado de mirar el desplome de Microsoft para ver el show. Y estoy apostando a que no sabe que es infraseguro.
Morena replica al teléfono “¿Medidas de seguridad?” mientras se encoge de hombros mirando a la rubia con cara de impaciencia. Rubia con la boca llena, hace el gesto palmas al frente, moviéndolas como negando y acierta a decir: “nada, nada”.
La morena traduce ese “nada” a “el cliente dice que lunas blindadas, pero que el no esta muy seguro…”.
Sigo en mi juego de apuestas, anoto “cliente”, o sea el dueño del negocio ya es cliente de las Pepe Gotera y Otilio de los seguros. Por las pintas perecería que pudieran ser de una red de estas de vendedores que no encontraron nada para trabajar y pasan el tiempo en una sucursal de una aseguradora para ver si un mes consiguen llegar al objetivo y cobrar algo. Y que ese mes, entones, hay un cliente perjudicado por su “profesionalidad”. Pero no me termina de cuadrar. Sigo pendiente. He dejado de lado hasta la tostada de ajo, digo tomate, y eso que yo llevo cepillo de dientes en la mochila.
Entra un comercial a desayunar, el pobre no debe saber lo del ajo, pero lo peor no será su aliento, es que me he perdido un comentario de la rubia. Pero Morena contesta, “sí, esa a lo mejor si lo hace, pero NULA Seguros (Nueva Universal y Libertaria Aseguradora, voy a evitar una demanda y evitaré dar nombres reales) dice que con esas medidas de seguridad no le aseguran el robo, porque es una tienda de ropa.”
Rubia, muerde tostada, chorrea un poco de tomate rosa batido, por la comisura de los labios, nos pasa a cualquiera, y dice con la boca llena, “pues que lo saque sin robo, no pasa nada”.
Vale, NULA Seguros… cuadra que sea gente de esa que pulula por la sucursal, la que tiene el teléfono, que ahora me fijo morena lleva algo parecido a una chaqueta: jefe de equipo. Rubia será la otra la que busca cobrar algo este mes. Es gente peligrosa, pero tendrán que comer… Y el que se fíe de alguien así, en el pecado tiene la penitencia.
La rubia se va, diciendo “me voy que me están esperando”. La morena cuelga el teléfono.
Mientras acabo el café recapitulo, van a intentar hacer un seguro a una tienda de ropa, un seguro sin robo, y con infraseguro. Nada nuevo. Es algo habitual. Si tiene un siniestro grave este pequeño empresario tendrá una ruina. Yo confío en que no se deje engañar. Pero toda mi apuesta estaba tan equivocada…
Me levanto, pago mi café con ajo, que es una experiencia que no es necesario vivir, y salgo hacia la puerta pasando al lado de la morena. No puedo evitar mirar a la mesa y el lío que tiene ahí montado de papeles, entre los que había un taquito de tarjetas, todas de la morena. Todas con la marca de un banco.
Algo no cuadra.
Al salir de la cafetería camino por la calle y todo cuadra cuando veo a Rubia entrar en la sucursal del centro de ese banco de las tarjetas de Morena.
Ahí es cuando entiendo todo. NULA Seguros es la aseguradora de referencia del Banco Estupendo SA (BESA, no he podido evitarlo en la semana de San Valentín…).
A Rubia, le da igual si hay infraseguro, o si no le aseguran el robo. Porque a su cliente le van a poner el datafono para que cobre con tarjeta las blusas que venda, o le han abierto una línea de crédito para comprar mercancía en Cobo Calleja, o un préstamo para hacer una reforma… y la pobre comerciante de la tienda va a tener que claudicar y hacer la póliza que le digan. ¡Se la van a colocar, no a vender!

Mañana lunes el o la comerciante tendrá su datafono, o su linea de crédito y un seguro que como es de NULA Seguros creerá que le sirve, pero le va a arruinar si le pasa algo.
Así funciona la banca en este país. Así funcionan los superbancarios, que lo mismo dicen que garantizan que esa cacerola que te vende se puede meter en el lavaplatos, que te hacen un seguro sin robo porque nunca pasa nada. Con el mismo criterio. Porque el único que sabe algo es el que estaba al otro lado del teléfono. Pero vive engañado. O no, porque en NULA Seguros saben que pagan menos siniestros cuando el seguro lo ha hecho un banco. Porque siempre están mal, y ahora que los he visto en acción, no me extraña nada.
Te invito a que veas un video de hace un tiempo sobre como funciona esta gente, con tres casos que tuve en una semana, ¿el seguro en el banco merece la pena? , uno de los casos, el más grave es de está aseguradora y este banco de Pepe Gotera Y Otilio, en versión femenina. Y hay una segunda parte del video, de unos meses después con los resultados de los tres casos, si no lo encuentras pídemelo.
Espero que esto sea suficiente para entender que no hay que hacer voluntariamente un seguro en un banco, y que tampoco hay que claudicar ni hacerlo por obligación, porque esa obligación no existe. Si te obligan, denuncia. Si además de aprender esto, ya te has enterado que quién debe hacerte los seguros soy yo, ya sabes, en nuestro whatsapp de atención 642400220, Y abre los ojos en las cafeterías, puede ser muy divertido.


