El jueves daba una clase a futuros corredores de seguros. Una clase de seguros. Del más básico de todos. Seguro de vida.
Empiezo siempre definiendo y dando las características básicas y en qué se diferencia del resto de seguros.
Por ejemplo, no se rige por un principio indemnizatorio, sino que busca paliar una situación con una prestación.
Esto nos lleva siempre a LA PREGUNTA ¿por cuánto tengo que asegurar mi vida?
¿Por cuánto aseguro mi vida?
Cuando aseguramos un coche, no decimos que capital queremos asegurar en caso de pérdida. La aseguradora ya encontrará el precio a indemnizar por la pérdida si llega el caso. En una tabla, por cierto. Sin más.
Sin embargo, con nuestra vida sí que tenemos que poner una cifra para asegurarla. La decide cada cual.
Y hasta dónde yo se, no se puede valorar a las personas. Al menos no de forma justa.
No existe una tabla de valores sobre cuantos euros vale una persona. Al menos desde que se abolió la esclavitud, ya no existe esa tabla de precios.

¿Por qué quiero un seguro de vida?
Estas clases duran 3 horas, y en un par de estas clases tengo que recorrer todo sobre seguros de vida, así que no te puedes parar demasiado en florituras.
Al gobierno de turno le pareció que estos cursos eran largos y los redujo a poco más de la mitad de tiempo, con la misma materia. Ahora los corredores nuevos, necesitan mucha más experiencia hasta poder hacer el trabajo con soltura.
Sin embargo, el jueves surgió un pequeño debate sobre como buscar esa cifra a asegurar. Y ahí se pueden atajar rápidamente errores que tienen en la cabeza porque salen a la luz, y reconducir y mostrar la forma adecuada de buscar soluciones. Y el alumno llega a las conclusiones, y por tanto lo ha aprendido de verdad.
Al final, entendieron que no podemos poner un valor a nuestra vida en función de quién somos, y que lo importante es saber por qué, o para qué, queremos ese seguro de vida.
Porque un seguro de vida tiene muchos usos. Y su uso determinará la cifra a asegurar.
Te contaré los ejemplos más básicos de para qué quiero un seguro de vida:
Paz mental, sí, la tranquilidad de tener una cobertura de x dinero te hace no pensar demasiado en que pasará a la familia por la falta de ese miembro. Esa incertidumbre puede causar ruido mental y se soluciona fácil. Y mucho más barato que un psicólogo.
Liquidación de deudas. Este es el uso más típico. Porque los bancos se empeñan en hacer un seguro cuando les debes dinero. Es buena idea (No es idea suya es de la mafia china, yo te presto dinero y me aseguro que cobro, por las buenas o por las malas del seguro). Y así dejas bienes y no cargas. Eliminas problemas. Pero las deudas no suelen ser solo esa, hay otros picos por ahí sueltos. Así que ese trabajo no se le puede dejar al banco nunca, se limitará a su interés no al tuyo.
Estabilidad familiar. Cuando parte de la familia, o toda, depende totalmente, o en parte, de lo que gana uno de los miembros su falta generaría un problema económico. Y eso lo palia el seguro de vida. Caso de familias con personas dependientes o niños. En el caso de querer dejar pagado los estudios de los niños es uno de los motivos típicos para contratar una póliza.
Facilitar cobro de herencias. Casi todo el que deja algo en herencia deja bienes y un problema, y no es su reparto, sino pagar los impuestos para hacer los cambios de titularidad, por ejemplo. Esto se soluciona con seguros de vida, porque el seguro de vida no entra en la masa hereditaria, y se puede cobrar antes de “resolver” la herencia. Con el dinero del seguro de vida se pagan las tasas e impuestos para poder transmitir los bienes.
La propia invalidez. Los seguros de vida no son solo para otros, hay una parte para el propio asegurado. La cobertura de invalidez. Esta sirve tanto para la adaptación de un vivienda, de rehabilitación, o de tratamientos y/o asistencia medica.
Complemento al ahorro. Cuando estamos en la fase de acumulación de ahorro de cada a la jubilación ( y eso debería empezar a los 30 como tarde), puede ser que una invalidez no permita acabar con el proceso de ahorro. Un seguro de vida (con cobertura de invalidez) tiene el sentido de completar la cantidad que sin estar trabajando podría ser más complicado.
Y en la empresa, también… el fallecimiento de un directivo o un socio, puede crear un menoscabo en la sociedad y para evitar esa pérdida un seguro de vida es la solución más simple y barata.
Llegamos a la cifra
Si vamos sumando estas circunstancias (y algunas más particulares) y sus costes económicos en la familia, o allegados, tendremos la cifra para colocar como capital asegurado de nuestro seguro de vida. O de nuestros seguros de vida, porque podemos tener más de uno, cada uno con un sentido y un beneficiario diferente.
No es sencillo, cada caso es diferente, hay que calcular en una familia que cobertura necesita cada uno de sus miembros adultos y en función del momento. Porque la vida cambia, y hay que adaptarse. Hay que saber valorar la falta de un miembro, o mejor como afecta económicamente a la familia, para poder encontrar la cifra que palia el problema económico. Así que muchas veces, los agentes de seguros tenemos que echar una mano, o dar las pistas para conducir directamente el proceso mental necesario.
Y este trabajo no lo hace una IA, porque no se ha hecho un seguro nunca, no ha tenido que pensar en ello, su empatía es solo algoritmo. Su recomendaciones salidas de una maquina de hacer churros, todas iguales. Y no hay dos vidas iguales. No puede haber dos seguros de vida iguales. Todo el mundo necesita “el suyo”.
Si necesitas ayuda en este viaje sabes que puedes contarnos tus dudas, y te ayudamos en nuestro whatsapp de atención al cliente 642 400 220, si pinchas ahora.


