Esta semana tuve la suerte de tomar un café con Josep Borrell, ministro de Obras Públicas y Transporte con Felipe González en 1991-1996, antes había sido secretario de Hacienda, y ministro de Exteriores con Pedro Sánchez 2018-2019. Pero el último lugar dónde ha ejercido cargos públicos ha sido en Europa como Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, 2019-2024. Lo que viene siendo asemejable a ministro de exteriores y seguridad de la Unión Europea.
Ni que decir tiene que para tener ese currículum no te vale con ser economista e ingeniero aeronáutico, tienes que además de ser brillante, tener capacidad de diplomacia, empatía y mucha mano izquierda. Se le ve trabajar en un documental «Acción exterior: Borrell» (Acción exterior: en el corazón de la diplomacia europea), que recomiendo porque se ve de primera mano a que se dedica quién tiene su cargo. Si no lo has visto te sorprenderá.
Era el ponente estrella de la edición de este año, la décima, de Madrid Seguro, un evento en el que colaboro en su organización desde el inicio. Y eso me ofreció la oportunidad de tener que acompañarle unos minutos, mientras arrancaba el evento en una sala privada del Teatro Real de Madrid.
Borrell tiene 79 años, y contagia la empatía de una persona de su edad, pero además se comporta de una manera amable, sorprendentemente amable, tanto que se te puede olvidar quien es y lo que ha representado en la política de los últimos 40 años, hasta que habla, entonces es cuando sale toda su experiencia, su cabeza privilegiada, y te rindes sin remedio. En las distancias cortas te gana.
Sobre el café
Charlamos de muchas cosas, de las obras acabadas ya de Plaza España, a las del Teatro Real que acometió él, la financió su ministerio y tuvo que visitar en muchas ocasiones, y de aquellos fondos que ya venían de Europa (fondos estructurales y de cohesión)… Del empleo actual en España, del turismo, incluso de inmigración. Por supuesto no voy a desvelar ni una palabra de una charla privada, pero sí te diré las claves que detecté en la manera de actuar para que una conversación de escasos 15 minutos, con un desconocido no se le vaya de las manos: como escuchar pacientemente y con interés genuino en lo que dice el otro, y yo soy de alargarme en cualquier exposición. Tiene habilidad para no enfrentar opiniones, de opinar buscando posiciones de encuentro. Y creo que intentó saber que pensaba yo sobre un tema de actualidad escabroso, sacó el capote lo mostró, para ver si yo me arrancaba por ahí. En definitiva, unos minutos de aprendizaje y charla inolvidables.
Los políticos de este nivel, de cualquier partido, con los que he podido charlar coinciden, sólo, en que son brillantes. Lo contrario de lo que vemos a diario y con quién tenemos mas contacto como alcaldes y concejales, que no pueden coincidir en eso tampoco. Es difícil encontrarse con políticos en el terreno que destaquen por su agilidad intelectual. No digo que no los haya, pero son más escasos.
La ponencia
Después nos dio una conferencia sobre “seguridad”, como recogió La Vanguardia “cruda y realista”. Cuando digo, nos dio, lo hizo a más de 300 profesionales del sector seguros, desde CEO y directores generales de aseguradoras, y de algunas de las empresas más grandes de mediación de seguros, presidentes de Colegios de mediadores del país, pasando por representantes de la patronal, asociaciones del sector, etc… para celebración y disfrute, sobre todo, de los agentes y corredores colegiados de Madrid. O sea, allí estaba lo más granado del sector seguros.
Aquí es dónde vinieron los datos, y la verdadera situación que tenemos los europeos en el panorama mundial. Repasó casi una a una las circunstancias que le hacen decir que estamos mucho más inseguros que hace 20 años. Desde los conflictos armados, la sanidad y sus pandemias, al cambio climático, los movimientos migratorios pasando por el abandono defensivo que tenemos con los Estados Unidos de Trump.
Hoy solo hablaré de algún detalle, con el que de alguna forma acabamos ese café y redondeo también el final de su conferencia. Y lo hilo yo a mi manera:
Tenemos un escenario en el que Europa está en peligro, tenemos a Rusia a las puertas de Europa, si cae Ucrania, el siguiente destino es Polonia (Madrid-Varsovia se hace en Avión en 3 horas y media), hoy Ucrania envía sus ataques y se defiende gracias a los satélites de USA, y puede hacerlo a 3.000km de distancia, esta distancia es mayor a la que separa Madrid de Varsovia.
Soy Angel del Amo, experto en seguros desde hace más de 35 años, escribo de seguros e inversiones y cuento lo que tu cuñao no sabe. Suscríbete para recibir cada domingo a las 15:00 un comentario con aprendizaje.
Lo importante es que USA mantiene ese apoyo estratégico. Si dejara de hacerlo Ucrania solo podría hacer la guerra de la gallinita ciega, sin poder ver. Supondría su rendición inmediata. Europa aún no tiene esos enjambres de satélites militares, ni para Ucrania, ni para nuestra defensa.
Al inicio de la guerra, Borrell, cuenta como tuvo que recorrer los polvorines y fábricas del mundo entero para buscar la balística adecuada para proveer a Ucrania. Y que poco después ya no servía porque ahora la guerra se hace en dron. Para ayudar, y viendo la situación, hoy gastamos más de 400.000 millones de euros en defensa, más del doble de hace cuatro años. Es como 1.000€ cada año, por ciudadano europeo. Y está muy lejos de ser suficiente.
Cuando Europa habla al resto del mundo de solidaridad, para reducir la huella de carbono o cualquier otra cosa, Borrell cuenta que la América Latina, y África nos recuerdan la solidaridad que tuvimos durante la Covid: les enviamos las vacunas cuando nosotros ya nos habíamos puesto dos. Así que no podemos contar demasiado con nadie, y Trump se nos ha puesto de canto porque se ha cansado de pagar la fiesta durante años. Y ahora la situación económica de Estados Unidos no es para tirar cohetes (quizá no sea el juego de palabras más adecuado hoy, pero no se me ocurre otro).
Sigo con las “amenazas”, nos llegan inmigrantes continuamente, y aunque sea bueno, porque Europa sin sangre nueva, se muere, la tasa de nacimientos es de una sociedad en extinción, la mayoría de inmigrantes que llega no van a poder trabajar en puestos que generen riqueza a los países, no van a poder subir en el “escalafón social” porque acaban en, por ejemplo, hostelería. Donde un salario de una persona que trabaja 3 o 4 días a la semana estará por debajo del salario mínimo interprofesional. Ni viven mucho mejor, ni cotizan suficiente.
Rusia, tiene 140 millones de habitantes, pero China son más de 1.400 millones (poco más o menos que India). Y en Europa no llegamos a 500 millones, y de una sociedad envejecida.
Total, somos muy pocos para estar tan solos.
Soluciones
La charla del ex ministro iba de amenazas y no de soluciones. Y solo acabó apuntando una y de pasada.
Europa busca soluciones, y ya lo conté aquí hace un año quieren que dejemos de invertir en USA, para hacerlo en Europa. Prioritariamente en bonos, pero también en empresas para que puedan ser más grandes, y sobre todo tener financiación más barata, como tienen las empresas cotizadas americanas. Pero de esto no habló el economista. Sin embargo, sí se posicionó en la idea de que Europa tiene que fabricar armas.
Cuando lo dijo, en mi cabeza se juntaron varios conceptos vistos en la charla, durante el café, de noticas que leo… claro, después de sobreponerme del shock de que una persona “progresista” avalara la fabricación de armas. Y pensando que hoy al ofrecer a un cliente un fondo de inversión tenemos la obligación de hablarle de sostenibilidad, y eso hace mención expresa a la inversión en la fabricación de determinado armamento, para que el inversor pueda tener la tranquilidad de que no invierte en “cosas malas”…
Si ves todo el resumen de planteamientos, puede que sea una solución 360. No solo nos proveería de armamento de defensa, sería más barato, generaría puestos de trabajo, y podríamos asumir más inmigrantes con trabajos mejor remunerados estaríamos un paso más cerca de resolver el problema de las pensiones y este tipo de industria evoluciona la tecnología para muchos otros campos. Pero yo no se si la sociedad europea va a cambiar tanto, esta sociedad que no tolera ni tener energía nuclear para abaratar su propio coste, como para plantearse hacer misiles…
Y aquí tenemos la última amenaza que cierne sobre nosotros, y somos nosotros mismos, el sistema de gobierno europeo. Para cualquier cosa se busca la unanimidad. Y en un sistema unánime con países tan distintos, y gobiernos tan diferentes, los acuerdos son pocos o fatuos.
Borrell dijo “para acabar con un sistema de unanimidad se requiere: la unanimidad”. Sonrió, es una obviedad. Que nos tiene paralizados.
Total se nos está quedando un continente estupendo.





Aunque Borrell es un cisne en un lago de patos, 🇪🇺 🇪🇸 . Disiento de sus conclusiones emitidas por el buró politik bruseliano. La solución inmediata es aliarnos con los BRICS, dejar Ucrania como acto de fe a Rusia ( un condominio sería lo ideal) y olvidarnos de los genocidas 🇺🇸🇮🇱. A todos nos iría de maravilla y prosperaríamos. Aunque suene utópico porque la camarilla 🇪🇺 no piensa en los PIGS sino en los nórdicos y en ellos mismos. Por eso es hora de rebelarse #EXIT #NATOUT
Que bueno poder compartir un café con una cabeza como la suya. No lo entiendo como un alegato político, pero es inevitable ver que Europa es un monstruo muriendo en su propia burocracia, que ha domado a una sociedad que antes lideraba para que ahora asienta sin pensar. También, que como país estamos demasiado al sur como para compartir las mismas preocupaciones que los que toman decisiones desde Bruselas.
¿Tenemos los mismos intereses y deberíamos tener las mismas preocupaciones en materia de defensa? Creo que la respuesta es evidente, pero tampoco quiero señalarla, que todavía alguno se me quedará mirando el dedo ;)