Hoy es noche buena. Así que me lo quito lo primero: mis deseos de paz, felicidad, y que tengas una gran noche y una feliz Navidad.
Aquí te hablo de riesgos, así que vamos a los de hoy.
Es un día para pasar una velada agradable, con las personas que más quieres, con una cena estupenda y relajada, y tertulias divertidas. Y también hay quién la pasa en familia, y eso incluye a tu cuñado y esos diablillos de tus sobrinos, que claramente han salido a su familia.
Así que solo falta tener un accidente, un patinazo, para que todo se eche a perder, y pasemos de disfrutar a salir diciendo “el año que viene no volvemos”.
Los riesgos
*Aunque no lo creas existe un riesgo alto de quemarse al cocinar, pero no solo por ese motivo. Los servicios de urgencias conocen bien las quemaduras por velas. Esos engendros. Querer retirar de la mesa esa vela cuasi desecha y que se derrumba en tus manos.
La cera de una vela puede superar los 50º centígrados. Y prepararte una quemadura de tercer grado. Así que nunca dejes una vela sin control. Las carga el diablo. Ni cerca de algo eléctrico, ni inflamable. Y ojo al transportarlas con la cera líquida…
*La electricidad es uno de los riesgos que se disparan en las cenas de nochebuena, y comidas de Navidad, nos gusta tener las luces, del chino, esas baratas, encendidas horas, sobre un árbol de navidad de plástico, o sobre un nacimiento con figuras y todo tipo de decoración a la que le encanta incendiarse.
No soy el Grinch, no pretendo que después de montar la que montas, no enciendas las lucecitas. Pero hay que ser prudente y no perderlas de vista.
Recuerda, que esas lucecitas llevan un transformador y unos cables que en determinadas condiciones pueden llegar a coger mucha temperatura...
*Otro de los riesgos más reales, son las caídas en la cocina, días de mucho trasiego, muchos paseos de cocina a salón, es una cuestión estadística, más movimiento, mas tropiezo.
Estos días es mucho más fácil que se nos haya pasado sin ver un poco de salsa en el suelo. Son muchas las caídas en las cocinas, y no queremos pasar el resto de las navidades escayolados. No estás en masterchef, no corras en la cocina.
Y después tenemos los riesgos ante los que no se puede hacer nada, hay que sufrirlos y soportarlos con una sonrisa, esos comentarios fuera de tono, ese chiste político que molesta a media mesa, esos regalos repetidos, o directamente feos… esa sal de frutas al día siguiente.
Hoy no te pido que pinches en ningún sitio, solo te pido que seas prudente y disfrutes de estos días tan entrañables… No regales años de felicidad por una hora de riesgo.





