Por San Miguel, que no es el patrón de los animales, sino del veranillo, ha entrado en vigor la Ley de bienestar animal.
La ley se aprobó en primavera, pero entró en vigor esta semana, para que los propietarios de animales tuvieran tiempo de ver los cambios, de contratar los seguros obligatorios de los perros, o sacar el cursillo on line obligatorio como propietario de perro.

Por lo que sea los políticos olvidaron que en la ley se comprometían a hacer un reglamento para definir: que tipo de seguro, con qué capital, por qué no a los perros de caza, y un montón de cosas.
A menos de 15 días de que entrará la ley en vigor, el ministerio de turno reconoce que sin reglamento no hay que tener seguro.
Como deja de ser obligatorio por unos meses, hasta que haya un gobierno que se siente a redactar el reglamento, seguirán los perretes asegurados dentro de las pólizas de hogar que lo estuvieran haciendo ya a la fecha.
Pero se está olvidando que si bien esta obligación (seguros y cursillo) ha desaparecido circunstancialmente, el resto de la ley sí entra en vigor. Y hay un cambio muy profundo para quién tiene un animal de compañía en casa.
Y hay un cambio que te hará tener que gastar mucho dinero que hasta San Miguel no había pasado.
Hay un cambio filosófico. Moral. De creencia. De conocimiento.

Aristóteles (siglo IV a.C.) pensaba que los animales eran seres no racionales, que están en el mundo para servirnos y podíamos usarlos como quisiéramos. Descartes (siglo XVII), pensaba que los animales eran máquinas, sin sensibilidad y por tanto, objetos. En 2000 años, poco avance.
La filosofía incide en la realidad hasta el punto que hoy en los contratos de seguro se determina que los animales se cuentan como un objeto más del contenido de una vivienda.
En el siglo XVII ya Spinoza defiende que los animales son seres tan divinos como los hombres y no se les debe dañar.
Schopenhauer (siglo XIX) dice que los animales son seres sensibles, que sufren. Y por terminar Nietzsche, alababa su libertad y que eran seres de los que aprender.
Vuelvo a la ley de bienestar animal porque en el artículo 1 se reconoce a los animales como seres sintientes. Y por tanto, ese es el sentido para cuidarles, y respetarles. Y esto es una corriente aceptada por los países de nuestro entorno.
Así, y viene lo importante, la ley prohíbe (art. 27) el sacrificio del animal, salvo por motivos de seguridad. Y regula la eutanasia así:
La eutanasia solamente estará justificada bajo criterio y control veterinario con el único fin de evitar el sufrimiento por causas no recuperables que comprometa seriamente la calidad de vida del animal y que como tal ha de ser acreditado y certificado por profesional veterinario colegiado
¿Cómo te afecta si tienes un perro?
Pues cuando el perrete tenga una enfermedad, con el presupuesto de su tratamiento veterinario no tendrás la alternativa de “dormir” al animal para evitar el gasto. Y tienes la obligación del artículo 26 de mantenerlo en buen estado de salud. O sea, tienes que aplicarle el tratamiento, la operación, o lo que surja.
Los perros no tienen derecho a sanidad gratuita como las personas. Por ahora. Así que tener un perro además de una responsabilidad en el trato, empieza a tomar importancia la responsabilidad económica que conlleva.
Y a eso venía yo. A venderte un seguro de gastos veterinarios.
Sí, además de tener la necesidad de cubrir los gastos por la responsabilidad del perro, deberíamos pensar en hacer un seguro para cubrir los gastos del perro, o del gato, para que su enfermedad no nos rompa la economía familiar.
Lo demás lo sabes, pregunta pinchando aquí en nuestra línea de atención whatsapp.
¡Guau!



