Cicerón contó la historia de Diagoras de Melos al que le mostraron un dibujo en unas tablillas que contaba cómo unos náufragos se salvaban después de rezar, para contar la historia y convencerle de lo bueno que era encomendarse a los Dioses.
Diagoras el ateo, solo preguntó “¿Dónde están las tablillas de los que rezaron y se ahogaron?”
La historia se usa para explicar el sesgo del superviviente, ese error al pensar solo en las ideas que sobreviven, ignorando aquellos sucesos que no tienen éxito. Y que nos llevan a sacar conclusiones erróneas sobre la casualidad y a subestimar la aleatoriedad de la realidad.
Esta historia es un ejemplo de la falacia narrativa, de como inventamos una historia a cualquier suceso, una historia que parece lógica y que ya damos por buena.
Y enseña a que no es tan importante lo que vemos, y que hay que valorar lo que no se ve, porque nos está oculto, porque no ha sobrevivido, porque no ha ocurrido nunca. Aún.
Esto tiene mucho sentido en los temas que trato contigo cada semana. Mucha incidencia en seguros o inversiones, te pondré un par de ejemplos:
La DANA, Valencia un año después
Hace un año de la DANA, esta semana fue el centro de las noticias como no puede ser de otra forma. Lo que se acaba publicando muchas veces es que hay gente que no le llegan ayudas, que siguen pasando calamidades. Y seguro que eso ocurre. Esa es la noticia. Porque el que vende ideas de que todo va bien, no vende nada. Vende más el que asusta, el que cuenta lo peor. Mirad los diarios, a ver cuantos abren con noticias positivas.
La realidad es que el Consorcio, ha pagado en:
Viviendas: 61.284 pagos por 1.062.084.064 €
Automóviles: 131.018 pagos por 1.183.935.952 €
Podría seguir con todos los datos hasta los casi cinco mil millones que acabará suponiendo este siniestro. Pero ya es un ejemplo suficiente, y además es que los siniestros de viviendas están atendidos al 98%, y de automóviles al 99% de las reclamaciones.
Estas cifras no son del 100%, en buena parte, porque se siguen recibiendo solicitudes de indemnización. En los últimos tres meses 1240 nuevas solicitudes.
Y no se qué idea tenías de esto, pero esta es la realidad no contada. Ocurrida. Pero en un foro, o en la mayoría de noticias solo leerás al que no le pagan, el que perdió todo…
Si no te llegan los datos que te cuento yo y solo la noticia esta de arriba, podrías creer, que a los problemas de las victimas, se añade los que genera el seguro.
Solo un dato más, solo en Paiporta, 27.000 habitantes, el Consorcio ha pagado 391 millones de euros. Y una vez más, esto no son ayudas de ningún gobierno, ni locales, ni estatales. Son indemnizaciones a perjudicados que tenían un seguro.
Los ETF, fondos indexados o criptos.
Todo el mundo habla de lo fantástico de invertir en fondos indexados. De que es una buena opción se ha pasado a que es la mejor, y está a punto de que se empiece a escuchar que la única.
Es fácil demostrar que son buenos. Sobre todo en los últimos años de bonanza de los mercados. Están en positivo. Es fácil. Todo sube. Pero no se compara con otras posibilidades. Que son objetivamente mejores. O sencillamente más adecuados para determinados perfiles.
El efecto FOMO (fear of missing out/miedo a quedarse fuera) hace que des por buena cualquier cosa que vaya a generar un beneficio a tu vecino. Vamos a vivir los próximas semanas el mayor ejemplo nunca visto. La lotería de navidad. Compras para que no le toque solo al otro. FOMO de libro…
Por eso cuando Pepe el del bar te dice que el también ha comprado bitcoins, o un ETF no puedes resistirte, y le pides que te explique cómo. Como cuando te ofrece el décimo de navidad… Irresistible.
En la empresa
En las empresas tenemos este mismo sesgo actuando cada año, con cada nueva idea que tienes o tiene tu jefe.
A alguien se le ocurre hacer algo. Ponerse incluso un objetivo para esa acción. Hacer lo necesario para llegar al objetivo. A veces perjudicar a parte de la empresa. Otras veces hacerse trampas al solitario, quitar de allí para poner aquí. Las menos forzar la máquina, hasta generar tensiones…
Pero cumplirlo todo. Todo el mundo contento.
Pero ¿y los que se ahogaron? ¿Qué habría pasado haciendo otra cosa?
Contra esa otra posibilidad/idea no se compara el resultado. Solo se pone un objetivo, sobre la acción. Se cumple. Todos a celebrar.
Pero quizá había otra forma de hacerlo. Quizá había otra forma de no dañar aquello que se perjudicó para conseguir esté resultado. Y esos que se quedaron atrás, también se ahogaron y no salen en ningún periódico, ni en el newsletter de la empresa, ni en el discurso de final de año…
Escapar del sesgo del superviviente
Si quieres procurar no caer en este sesgo, cuando alguien te presente esa idea genial, esa nueva forma de trabajar, esa forma de invertir o sus resultados, pregúntate “¿Comparado con qué?”, y busca otras opciones con qué comparar. Si es un resultado, trata de pensar ¿Qué habría pasado haciendo lo contrario u otra cosa distinta?
Ya… no es fácil. Por eso caemos continuamente en este sesgo. En este engaño al cerebro para tener una vida más fácil pensando menos.
En seguros, si quieres que alguien valore el resto de posibilidades antes de firmar tu seguro, o tu fondo de inversión, escríbenos al whatsapp 642400220. Nosotros hemos analizado las posibilidades. Quizá no todas. Pero al menos muchas más que tu, sobre que es mejor para proteger tus riesgos. Nosotros te guiaremos para llegar a una buena opción, y contemplando otros escenarios.






